Operativo médico “Machitún Antares”

Operativo médico “Machitún Antares”

Hemos concluido este largo fin de semana, como CORNAV el exitoso megaoperativo de salud  organizado y ejecutado por el team Antares- del área salud de nuestra Compañía.

Estimo que se realizaron unas 5.000 prestaciones de salud.

Agradezco al team logístico y de coordinación a bordo que recibió el equipamiento médico de alto costo. Asimismo a los equipos de coordinación, de transporte, al logístico, al de prensa, a los informáticos, a los médicos, tecnólogos, matronas, secretarias, y al personal de protocolo que hicieron una labor profesional excelente.

Logramos aunar los corazones de 130 personas tanto civiles como Oficiales CORNAV, que pusieron sus talentos al servicio de la gente más aislada y vulnerable del país. Lean La Tercera y El Mercurio de hoy (N. del E.: Los artículos a los que se hace referencia se encuentran adjuntos más abajo).

Me siento orgulloso de todos mis Oficiales CORNAV, tanto de aquellos que participaron activamente como de los que nos estimularon personalmente en Santiago y nos respaldaron con sus emails y también de aquellos que en forma silenciosa esperaban que este megaoperativo fuera un éxito rotundo, que no estuvo exento de dificultades. Algunos de mis Oficiales comprendieron con generosidad las situaciones de presión a las que estuvo sometido este mando y comprendieron la situaciones de estrés que se vivieron, a veces llegando a límites insospechados, para lograr optimizar el rendimiento de cada uno de los participantes, y sólo con el propósito de dejar en un alto sitial de honor al CORNAV.

Especial mención merece nuestro equipo de prensa que contactó a sus redes de influencia en los medios de prensa, tanto escrito como de radio y televisión y logró que se publicaran las distintas fases de este megaoperativo. Agradezco la generosidad de Oficiales que desean mantener una reserva.

Nuestro gran y principal benefactor fue la Fundación Angelicum, que financió cerca del 90% del operativo, y cuya vicepresidenta gentilmente representó al Subteniente Rocha, quién por razones laborales estaba en el extranjero y no nos pudo acompañar.

Muchas gracias, muchas gracias a TODOS.

Bravo Zulu

Doy gracias al Dios Todopoderoso por el éxito de difícil maniobra

Atte su Comandante

F Jara CN

 

El “hospital flotante” pretende resolver más del 50% de la lista de espera de especialistas en Aysén.

Un total de seis mil atenciones espera realizar la Armada en los tres días que durará el operativo “Machitún Antares” en Aysén. Una hazaña que tendrá como epicentro un buque, el recientemente adquirido “Sargento Aldea”, y que se convertirá en el operativo médico más grande realizado en Chile, pues equivale a trasladar una clínica de mediano tamaño -similar a la Tabancura o Las Lilas- a esa lejana región austral.

A bordo, más de 70 profesionales de la salud provenientes de distintos centros asistenciales, públicos y privados atenderán consultas de especialidades, harán cirugías, exámenes y entregarán anteojos y audífonos a los habitantes de la zona. Todo, para suplir la falta de recursos humanos especializados en la zona, que ha llevado a que el Hospital de Coyhaique no dé abasto para satisfacer la demanda.

Incluso se echará mano a la telemedicina. Por ejemplo, con el buque en movimiento los pacientes podrán abordarlo a través de un helicóptero y realizarse allí una ecotomografía o una endoscopia. Por medio de un teléfono satelital se enviará el examen a Santiago, donde éste será interpretado. Entre diez y veinte minutos después, los pacientes tendrán los resultados.

Con ello se espera resolver poco más del 50% de la lista de espera de especialistas que arrastra el servicio de salud Aysén.

El “Sargento Aldea” zarpó ayer desde Puerto Montt rumbo a Puerto Chacabuco, en Aysén, y su arribo se esperaba al cierre de esta edición. Sin embargo, el operativo comenzó ayer con la atención de 23 pacientes provenientes de las islas cercanas a Puerto Montt.

Junto a ellos, estuvieron el ministro de Defensa, Andrés Allamand; el presidente del Senado, Camilo Escalona; el comandante en jefe de la Armada, almirante Edmundo González, y la intendenta de Aysén, Pilar Cuevas, quienes visitaron a pacientes y personal médico, al cual agradecieron su labor voluntaria.

“Esto es un nuevo concepto puesto al servicio de la comunidad. Es quizás, por su despliegue y volumen, el operativo médico más grande de la historia”, les dijo el ministro.

El “Machitún Antares” es el primer operativo a bordo del “Sargento Aldea”, tras ser adquirido a Francia el año pasado. De su anterior dueño aún quedan rastros evidentes, como la plaza “Roland Garros” o la señalética, toda escrita en francés.

Hoy los médicos atenderán en el buque y en los hospitales de Aysén y Coyhaique, hasta donde llegarán los habitantes de toda la región.

“Con este operativo se inaugura una nueva modalidad de operaciones sociales que buscan dar solución a los problemas de la ciudadanía, donde están involucradas diversas instituciones públicas y privadas, lideradas por la Armada”, señaló Allamand.

En el buque, que en la práctica es un verdadero hospital flotante con sus dos quirófanos y 50 camas, viajan también el presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, y el director ejecutivo de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, quien es reservista de la Armada.

La iniciativa es financiada, principalmente, por la Fundación Angelicum, presidida por Gerardo Rocha Haart.

 

El “Aldea” realiza mayor operativo médico

 

Seis mil atenciones, que resolverán más de la mitad de la lista de espera de especialistas en Aysén, realizará en esa región el equipo médico que viaja a bordo del buque “Sargento Aldea”, de la Armada. El operativo “Machitún Antares” comenzó ayer con la presencia de la intendenta, Pilar Cuevas; del ministro de Defensa, Andrés Allamand; del comandante en jefe de la Armada, Edmundo González, y del presidente del Senado, Camilo Escalona, quienes agradecieron la labor de los médicos.

 

Megaoperativo asistencial ya cumple el 42% de su meta

Un 42% de la meta prevista de 6.000 atenciones llevaba cumplido, hasta las 17 horas de ayer, el equipo médico de más de 70 profesionales de la salud que se trasladó hasta la Región de Aysén, a bordo del buque “Sargento Aldea” de la Armada, con ocasión del operativo “Machitún Antares”.

Dos mil 500 atenciones habían realizado entre los tres puntos destinados a este fin, dispuestos a bordo del navío recalado en Puerto Chacabuco, junto a los hospitales de Puerto Aysén y Coyhaique. Durante los dos días que lleva el trabajo de los especialistas, las consultas se han extendido hasta más allá de las 23:00 horas. Las labores terminan hoy.

A la fecha, la mayor demanda de la población ha sido por la atención de oftalmólogos, otorrinos y exámenes de ecocardiografía.

Además, hasta las 17:00 horas de ayer se había realizado un total de siete cirugías, incluyendo dos operaciones de tiroides, un túnel carpiano, una poliposis nasal severa y tres intervenciones vasculares periféricas.

Paralelamente a la labor asistencial, se realizaron dos cursos de perfeccionamiento para profesionales de la salud locales y un “operativo cívico”, que consistió en reparar, remozar y pintar la escuela Almirante Simpson, de Puerto Chacabuco.

 

Las historias tras el operativo médico sobre un buque de la Armada

Los 70 médicos que viajaron a bordo del Sargento Aldea debieron atender en Aysén fallas auditivas, cataratas y fracturas sin tratar.

por Ximena Bertín

Desde que nació, Rosa Villacahuín, habitante de Puerto Aysén, había sufrido problemas de audición. Con los años, éstos se agudizaron y a sus 43 años, ya no se atrevía a participar de las reuniones de apoderados de su hija. También la dejaron de contratar para cuidar niños, una de sus principales fuentes de ingreso. El paso del operativo médico Machitún-Antares de la Armada, dice, le permitirá hacer una vida más normal.

Rosa subió a la cubierta del barco y luego bajó hasta el cuarto nivel, de 500 metros cuadrados de superficie. Allí entró a uno de los box médicos y fue recibida por un otorrino. Le entregaron en forma gratuita uno de los 10 audífonos donados para este operativo. Luego de que le calibraran el dispositivo, Rosa se emocionó al escuchar los sonidos del barco y las voces del equipo médico. “He esperado cantidad de años por un audífono, me ha costado mucho llegar a conseguirlo, pero ha valido la pena, estoy feliz de escuchar bien”, comparte.

Para la tecnóloga Beatriz Escobar, poder brindar este tipo de alegría a gente que tanto lo necesita vale el sacrificio de viajar hasta tan lejos, dejando la familia y las comodidades del hogar, para participar en el mayor operativo médico realizado por la Armada.

La base de operaciones del buque fue Puerto Chacabuco. Durante los últimos tres días, 140 profesionales y personal naval a bordo del Sargento Aldea se repartieron entre el Hospital de Aysén, el de Coyhaique y su símil dispuesto a bordo, para las 6.500 atenciones programadas.

Telemedicina

La nave fue convertida en el equivalente a la torre de una moderna clínica, con todas las especialidades médicas y equipamiento de última generación con que éstas cuentan. Por ejemplo, se habilitaron seis electrocardiógrafos y tres ecógrafos para telemedicina. Esta tecnología permite enviar los exámenes vía internet desde el buque hasta una central en Santiago. Allí, especialistas los reciben para informar de vuelta los resultados, en cosa de minutos.

Según explica Fernando Aguayo, de la empresa de telemedicina ITMS, “tenemos dos cardiólogos en el barco, pero en forma virtual tenemos tres o cuatro más”.

Hasta el sábado se contabilizaban 2.000 personas atendidas y 2.500 prestaciones de alta complejidad, en un trabajo voluntario por parte de médicos de todo Chile, tecnólogos y dentistas, junto con el apoyo de la Armada, el Servicio de Salud Aysén, la fundación Angelicum, el Colegio Médico y empresas de servicios y equipamiento.

Gigante en tiempo de paz

Al buque Sargento Aldea le costó atracar en el molo de Puerto Chacabuco. Era la primera vez que el buque de guerra -acondicionado para fines médicos- llegaba al puerto y el proceso no fue inmediato.

Impresionados por sus siete pisos de altura, los pacientes lo abordaron en grupos de 20 personas, para ser atendidos por especialistas y realizarse exámenes, la principal carencia en esta zona.

Pedro Hernández es uno de los habitantes de Aysén que llevaba dos años esperando para operarse de cataratas. En una carpa, habilitada como sala de espera, fue registrado para su ingreso a la clínica flotante. “Hace dos años tendría que haberme operado de mi ojo izquierdo, pero con la demanda que hay y la falta de médicos oftalmólogos, no he podido hacerlo”.

En el barco trabajaron otorrinos, oftalmólogos, cardiólogos, urólogos, dermatólogos. En suma, había médicos de 19 especialidades.

Operativo en tierra

En Aysén, la falta de médicos, sumada a la de recursos y dificultades climáticas configuran un escenario crítico. Es el caso de Juana Cifuentes, quien hace más de un año tropezó con una tabla y se quebró el brazo. Fue atendida de urgencia, la enyesaron, pero su lesión no se recuperó.

“He aguantado el dolor y las molestias, no puedo hacer mis cosas y me tienen que ayudar otras personas”, relata. Junto a ella, muchos ayseninos esperaron su turno en un hospital revolucionado, ya que nunca la comunidad local había contado con tantos especialistas.

Lo mismo ocurrió en el Hospital de Coyhaique, donde se recibió una demanda espontánea que superó a la agendada, por lo que los médicos disponibles se vieron superados.

Francisca Sáez era una de las pacientes que esperaba desde el 2010 por atención. Un año y medio se demoró en tomarse la radiografía que le pidieron y, ahora, con el operativo, le adelantaron la hora para operarse de tiroides en el Hospital de Coyhaique, donde permanece en recuperación: “Había estado esperando tanto tiempo y necesitaba operarme. Ahora, hay que ver si hay algo más en la biopsia, pero estoy feliz. Terminó esta espera”.

Los brujos que revolucionaron Aysén

M achitún es el nombre con el que se conoce al ritual curativo de los brujos mapuches, en idioma mapudungun. Antares es la estrella más brillante de la constelación de Escorpión. Por separado, ambos términos no tienen mayor relación. Juntos, dan el nombre al operativo que ha tenido al buque “Sargento Aldea” surcando las frías aguas australes en su primera misión oficial. Es pasada la medianoche del viernes y sólo unas fuertes luces rojas iluminan los pasillos de la embarcación de la Armada, mientras navega hacia Puerto Chacabuco, Región de Aysén.

En su interior, el navío -que opera desde hace sólo ocho meses-, lleva un particular batallón: una suerte de selección nacional de médicos, odontólogos y otros profesionales de la salud que renunciaron a dos días de su trabajo normal en las mejores clínicas y hospitales del país (y al fin de semana largo), para aportar su experiencia en la que probablemente sea la región más carente de atención médica en el país.

Son los brujos de este machitún. Acostumbrados a trabajar en boxes de atención con los pies firmes sobre el suelo, sus rostros, teñidos del rojo de las luces, se notan preocupados por el vaivén del buque al atravesar el bravo oleaje del Golfo del Corcovado rumbo a mar abierto, antes de internarse nuevamente por los canales del sur hasta llegar a destino en la Undécima Región, pasadas las 07:00 horas del viernes.

Saben que son parte del operativo médico más grande de la historia de Chile . Saben también que no será el único, sino sólo el primero. Así lo anunció el ministro de Salud, Jaime Mañalich, cuando visitó el operativo y comprometió cuatro nuevos despliegues de esta magnitud para atacar las listas de espera no AUGE y así cumplir con el compromiso presidencial de terminar con estas listas -de 89 mil intervenciones- en junio del próximo año.

Al llegar a Puerto Chacabuco , los profesionales de las clínicas Las Condes, Alemana, Santa María y de la U. de Chile, y de hospitales como el San José y el Sótero del Río, son recibidos por una multitud ávida de atención. Provienen de zonas tan aisladas como Caleta Tortel, a unas ocho horas por tierra y a 32 de navegación desde donde recaló el “Sargento Aldea”.

Todo, para poder resolver problemas tan básicos para la gente de las grandes ciudades como acceder a anteojos o someterse a un examen cardiológico, los dos servicios más demandados por los lugareños durante los tres días que duró el operativo. Para ellos, la visita de estos brujos constituyó una verdadera revolución.

Como a Rosa Cahuil, quien nació en Puerto Aysén hace más de tres décadas con un problema auditivo. Como le significó un grado importante de sordera, no pudo ser parvularia y terminó trabajando como nana. El sábado abordó el “Sargento Aldea” para atenderse. Luego que le colocaron un audífono, sintió que nacía de nuevo. Por primera vez escuchaba con normalidad.

“No puedo expresar lo que siento” , dice emocionada.

Recuerdos juveniles

Enrique Paris , pediatra y toxicólogo, es el presidente del Colegio Médico, y si bien no se embarcó junto a la delegación, sí se puso a las órdenes del equipo y atendió los tres días del operativo a pacientes menores de 15 años en el hospital de Puerto Aysén.

No es la primera vez que participa de estas iniciativas. Cuando era un médico recién titulado fue destinado como general de zona en Achao, en la Isla Quinchao, Chiloé.

Allí, donde el frío es inclemente y la lluvia empapa hasta los huesos, navegó entre 1975 y 1979 a bordo del buque médico-dental “Cirujano Videla”, recorriendo pequeñas islas para entregar atención médica. “Mis abuelos eran de Chiloé y, cuando me recibí, pedí ir destinado hacia allá, como una forma de devolver la mano”, cuenta.

Dice que aprendió mucho: “Hice cirugías, atendí partos… fue muy demandante en cuanto a tiempo y muy exigente respecto de los conocimientos que debí aplicar”. Recuerdos de una juventud intensa que han vuelto a estar presentes en su mente esta semana: en Puerto Aysén ha atendido a casi 200 niños en tres días.

Rafael Caviedes es el director ejecutivo de la Asociación de Isapres. En ese rol, le toca salir a plantear los puntos de vista del gremio. Pero su experiencia en salud -también fue director del Fonasa- la combina con su afición por la navegación oceánica. Como ejemplo de ello, hace algunos años cruzó en un yate a vela el Océano Atlántico, como parte de una tripulación de tres marinos.

No extraña entonces que integre la Reserva Naval desde hace tres años , con el grado de subteniente. Tampoco que participara durante estos días como apoyo en las labores del operativo.

Lo que partió como un hobby , fue tomando otros ribetes gracias al impulso de amigos que lo convencieron de iniciar su servicio en la Armada, pese a no contar con instrucción militar. Y aquí está.

Capitán de mar y aire

Daniel Coca hizo su especialidad dentro de la Armada en la Aviación Naval y es piloto de aviones P-3. La piocha con un albatros sobre su solapa lo confirma. Pero su traje cuenta con otra insignia, quizás todavía más importante, y que establece que está a cargo del “Sargento Aldea”, el segundo más grande de la Armada y el más nuevo. Fue adquirido a Francia a fines de 2011.

Coca estuvo a cargo de recibir e izar el pabellón nacional por primera vez sobre el buque multipropósito, y este viaje es el primero que exige al máximo las capacidades hospitalarias del navío. Cree que la importancia de este operativo está en “demostrar que no sólo somos cañones, sino que estamos insertos en la comunidad, y nos interesa reafirmarlo”.

El capitán de navío tampoco es nuevo en materia de rondas médicas. Antes de asumir el “Sargento Aldea” sirvió a bordo de otros buques, y cree que el echar a andar el recinto asistencial a bordo es una nueva forma de reforzar los lazos de la Armada con la comunidad.

Reconoce que el trabajo tiene dificultades. “Costó un poco echar a andar el sistema y que los médicos se acostumbraran a trabajar en espacios reducidos, pero al par de horas (de iniciado el operativo) ya estaban funcionando al máximo”, asegura.

Karla Rocha Haardt es la vicepresidenta de la Fundación Angelicum , vinculada a la fortuna dejada por su padre. Recursos que permitieron financiar gastos como pasajes aéreos y alojamiento para parte del equipo que participó en el operativo, y que llegaron por los vínculos directos que tienen con la reserva naval.

Lo dice mientras mira con atención la sonrisa de quienes han terminado de ser atendidos. Como Luisa Almonacid, quien llevaba tres años esperando realizarse una ecografía, y que ahora -en sólo media hora- se practicó el examen, un médico lo analizó vía telemedicina desde Santiago, y recibió el diagnóstico de cálculos biliares que explicaban los dolores que padecía, y que sólo combatía con las aguas medicinales que tenía a mano. Ahora sabe que tendrá que operarse.