Monumento Prat

Monumento Prat

CEREMONIA INAUGURACIÓN MONUMENTO AL HÉROE CAPITAN DE FRAGATA ARTURO PRAT CHACÓN.

En  mi calidad de Alcalde de la Comuna y en nombre de su Concejo Municipal  agradezco en forma muy especial la presencia de las distinguidas autoridades que nos acompañan, y en particular al Sr. Comandante en Jefe de la Armada Almirante Rodolfo Codina que con su presencia le da realce a la presente Ceremonia.

En esta mañana de Mayo, queremos hacer participe a ustedes, de una significativa ceremonia de inauguración del Monumento al Héroe Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón y celebrar los 128 años de la gesta heroica de los marinos chilenos en la rada de Iquique, siendo el combate central  de la guerra del Pacífico.

En primer término quiero contarles a las autoridades aquí  presente que  la comuna de Vitacura,  es una comuna joven, residencial con 83.000 habitantes. Su Municipio se  implemento en el año 1991, tenemos  16 años prestando servicio a la comunidad.

Su territorio se caracteriza por el valle del río Mapocho( tenemos 10 kms de río ) y el cerro Manquehue, por años le dimos la espalda al río pero hemos orientado nuestra gestión a recuperar el espacio público y su paisaje es por eso que este Centro Cívico se encuentra inmerso en este Parque Bicentenario que se encuentra en proceso de construcción en que se dotará a la ciudad de 30 hectáreas.

Nuestra condición geográfica de Comuna metropolitana y mediterránea y  a  una distancia de 150 kms  del mar y de su principal puerto Valparaíso, no deben ser inconveniente para acercar y desarrollar un mayor conocimiento de lo Marítimo para los habitantes de la comuna. Conciente de aquello este Alcalde y la Jefatura de la 1ª Zona Naval de la Armada formalizaron en Octubre de 2006 un acuerdo de colaboración en el ámbito cultural y educativo.

Es importante que los vecinos  conozcan la Armada y lo que hace los marinos en pro del desarrollo económico y social del país en tiempos de paz.

Esta ceremonia se enmarca en reconocer y marcar una tradición de los futuros 21 de Mayo en celebrar esta gesta heroica.

La idea de erigir un monumento al héroe del combate naval  se enmarca en los objetivos ya mencionados el cuál se materializa con la participación activa de la Armada y por directrices  de ésta Alcaldía.

Se contrata los servicios profesionales del escultor Sr. Galvarino Ponce Morel, la obra aspira a conciliar la realidad histórica con la dignidad artística. La posición del héroe refleja el real momento histórico, ese instante mental en el que el héroe decide la valiente  acción, esa actitud se ha plasmado en la serena grandeza de ese instante.

La estructura de la obra fue fundida en bronce, es muy sobria pero construida con un ángulo o inclinación que refleje su potencial dinamismo. La Obra se encuentra sobre una base  que representa arquitectónica y artísticamente  la cubierta de la Corbeta  Esmeralda.

Este Monumento que hoy inauguramos viene en representar uno de los más importante  en el país relacionado con los héroes de Iquique. Se emplaza en la plaza del Centro Cívico y Parque Bicentenario y  la cuál tiene la  autorización expresa del Consejo de Monumentos Nacionales del Ministerio de Educación.

A continuación, quisiera referirme al héroe Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón no a su carrera naval sino al profesional Abogado, aspectos poco conocido por la mayoría de los  chilenos.

Siendo un muchacho de 22 años, comenzó en 1871 sus estudios de Derecho como alumno privado.

Hizo una carrera de esfuerzo como pocas. Ya sus primeros biógrafos, llenos de admiración, decían: “Cuando se examina fríamente la serie de sacrificios y esfuerzos que esto demando a Prat; cuando se le ve incansable perseguir su propósito en medio de los mas rudos afanes de su profesión; cuando se le contempla estudiando sin maestros una ciencia muchas veces oscura; cuando se le ve superar obstáculos de todo genero y marchar impertérrito en el camino que un día se propusiera seguir, no se puede menos de reconocer que era verdaderamente un hombre superior”.

Y no fue un estudiante cualquiera: en su memoria de prueba para optar al grado de licenciado, que titulo “Observaciones a la ley electoral vigente”, se reflejan con toda claridad, dos fases prominentes de su inteligencia: su espíritu investigador y su sólida agudeza crítica, basada en un perfecto conocimiento de la realidad política y social de su tiempo.

Casi al comenzar sus estudios universitarios fue designado profesor de Ordenanza Naval en la Escuela Naval, embarcada entonces a bordo de “La Esmeralda”. Su enseñanza nos revela ya al hombre de derecho: inicio su curso con la exposición de las teorías del derecho constitucional y del administrativo para que de este modo sus alumnos pudieran tener claras normas para la inteligencia del viejo código español a la luz de nuestro régimen  republicano.

“Desde entonces Arturo Prat, merced a las diarias funciones de su enseñanza y a sus continuos estudios sobre la materia, fue reputado como el primer interprete de aquellas antiguas Ordenanzas”, nos refieren sus biógrafos.

El 31 de Julio de 1876 obtuvo su título de abogado, la Corte Suprema presenció  un ceremonial poco usual, Un Capitán de corbeta cruzaba sus solemnes aulas luciendo uniforme de gala y espada al cinto. Como dice en su relato el historiador Gonzalo Vial : “ Al ingresar a la sala de la Corte…y el portero lo detuvo : no podía hacerlo llevando espada. Y el arma después famosa, que no se rendiría ante nadie, debió quedar transitoriamente en la portería de la Suprema.”

Prat tomó asiento ante la solemne hilera de cinco magistrados y dos de ellos lo examinaron sobre los temas que se le habían asignado con menos de una semana de anterioridad: Derecho  Marítimo y  Derecho internacional , los aprobaría ambos se le extendió el documento que lo habilitaba para ello y que firmaron los cinco ministros.

Al recibirse de abogado, Prat pudo unir el ejercicio de su nueva profesión con las obligaciones de la carrera de marino. Fue designado ayudante de la Gobernación Marítima en Valparaíso y sus labores todas, en estos años de 1876 a 1879, tuvieron un acento marcadamente jurídico.

Asimismo  cabe recordar la defensa jurídica de su compañero de curso y amigo, Luis Uribe. El cuál contrajo matrimonio en Inglaterra sin la debida autorización. Sin arrepentimiento y siendo feliz en su nuevo estado, comprendió le sería difícil su situación si se le quitara su sueldo y su carrera.

Arturo Prat se ofreció defenderlo y obtuvo éxito. El manifestó que si en la disciplina hay severas leyes que castigan la falta cometida, hay sobre ellas otras leyes, que son las de la naturaleza, a las cuáles pertenece el sentimiento del amor y también las del honor, que no permiten vejación individual. Arturo Prat escogió estos temas para su defensa; impetró la indulgencia de los jueces poniéndoles de relieve dos corazones que se amaban.

Quisiera Evocar la gesta del Capitán Arturo Prat y sus camaradas es remontarnos a los tiempos heroicos que nos permiten entregar una vez más pinceladas del supremo sacrificio,  el día 1º Junio de 1879, hace 128 años y ante el Congreso Pleno el entonces Presidente de la República Don Aníbal Pinto, iniciaba su cuenta anual con estas palabras:

“Al inaugurar vuestras tareas legislativas, no me es dado, como en otras ocasiones, anunciaros con complacencia que la República goza de uno de los más importantes bienes que puede apetecer un país: la paz exterior”.

Luego de pasar revista a las circunstancias que habían hecho imperiosa la decisión política suprema -declarar la guerra- afirmaba lo siguiente:

“La tarea que en estos momentos nos corresponde desempeñar, está principalmente confiada a los esfuerzos de los servidores que por largo tiempo han sido custodios de la paz y del orden, y a quienes incumbe ahora hacer sentir el poder de la República.

Al Ejército y a la Marina está librada principalmente la suerte del país”. El Jefe del Estado podía confiar la suerte del país a sus Instituciones Armadas.

A través del tiempo, los chilenos habían acumulado un tesoro de virtudes heroicas, de servicio abnegado y silencioso; de actos audaces y triunfos conquistados al precio de la sangre, el dolor y la muerte.

Y siempre, después de la exaltación entusiasta y vocinglera tras cada campaña victoriosa, la ingratitud y el olvido… hasta el próximo conflicto. ¡De esa dura realidad se nutre la más bizarra tradición militar de América!

En 1879, un año tan lejano en el tiempo y tan próximo en nuestros corazones, al enfrentar un conflicto que comprometía su honor y su soberanía, la nación chilena reunió, una vez más, en torno a su bandera, la energía ancestral de la raza, el patriotismo de sus hijos y la fortaleza enérgica y serena de los llamados a conducirla.

Y en la vanguardia de ese esfuerzo colectivo, como debe ser, marchaban sus hombres de armas. Bastó el comportamiento ejemplar de un joven Oficial de Marina, capaz de impulsar a los hombres bajo su mando hacia el cumplimiento del deber en su grado máximo, para que nuestra nación, galvanizada por tan gallarda conducta, sintiera en lo más íntimo la vigencia de esa tradición y cada cual exigiera, sin más, ocupar su puesto en las filas.

El acto que desencadenaría unas ansias que sólo podían ser colmadas por la victoria o la. muerte, recién había ocurrido en Iquique. “Allí hemos visto -dijo entonces el Presidente de la República- a los que montaban los más débiles buques de nuestra escuadra, sostener con gloria el honor de nuestras armas contra los buques más poderosos de la escuadra enemiga.

Un pueblo que cuenta con hijos como los que han sabido morir gloriosamente en la Esmeralda, o como los que con tanta entereza y arrojo han combatido en la Covadonga, tiene sobrados motivos para confiar en que los reveses de la guerra no quebrantaran su valor, y que aún la superioridad del enemigo no le arrebatará el triunfo”.

Asimismo quiero  recordar años después de finalizada la guerra del pacífico un 21 de Mayo de 1888, día de llegada de los cuerpos de los héroes de Iquique a la cripta de la plaza Sotomayor en la ciudad de Valparaíso parte del discurso  del entonces Presidente don José Manuel Balmaceda  que decía :

“Tanto por la organización social y las leyes, como por la libertad y la riqueza, las naciones se fortalecen y se engrandecen por la gloria de sus grandes hombres. Prat se inmoló en sacrificio inmortal, y de la vorágine de aquel sacrificio brotó para nuestros marinos y soldados, la antorcha que alumbró los derroteros de la victoria. Las huestes chilenas cruzaron el océano, los desiertos y las grandes ciudades, y triunfaron en aquella gran guerra presidida por dos banderas: la inmaculada de la independencia nacional y la bandera de gloria del 21 de mayo de 1879.”

“Pasarán los años y las generaciones y desde el fondo de la rada de Iquique, lo mismo que desde el seno de esta cripta o desde lo alto de este monumento, brillará en la historia como la estrella solar en los mares del sur, una constelación de valientes que no eclipsará los siglos, ni los héroes venideros.”

No lo olvidemos. En la disciplina y el cumplimiento del deber encontrarán los defensores del orden público y de la honra nacional, la regla de conducta que más ennoblece al soldado, el secreto de la victoria y, en las horas de prueba, el glorioso sendero que conduce a una vida inmortal.

Los antiguos, como los modernos y los mortales de todos los tiempos, miraban en valor cívico el espejo en el cual el heroísmo de los hombres reflejaba la dignidad de la especie humana. Y en verdad, la gloria irradia y no tiene fronteras; va por la superficie del mundo y llega a todas partes, como noble enseñanza, como estímulo generoso o como virtud heroica que cubre las debilidades de nuestra raza, que la purifica y dirime para bien el progreso de nuestros semejantes.

Prat y sus compañeros de heroísmo y de sacrificio han recorrido con su fama hasta los últimos confines de la tierra. Aquellos espíritus descansan ya en la mansión donde reposan los grandes capitanes y los bienhechores del género humano. Yo los evoco para rendirles el homenaje de un pueblo que los bendecirá por los siglos de los siglos.

Y ahora, guardemos estas cenizas en el seno del monumento que los chilenos elevaron a su memoria, y cubramos este recinto, donde hoy más sagrado que ayer, con el respeto y la gratitud con que cada uno de mis conciudadanos conservará el recuerdo de una grande epopeya nacional.»

Han pasado 128 años de la gesta heroíca y aquí en  Vitacura venimos en mantener vigente con la inauguración de éste monumento el recuerdo permanente de  Prat y sus marinos. La Comunidad presente y sobre todos los jóvenes que en el día de hoy desfilaran rindiendo honores sabrán mantener el orgullo de ser chileno.

No solamente debemos recordar las gestas históricas de nuestros antepasados, sino que el desafío del Chile del bicentenario es   educar a los jóvenes y comunidad a través de procesos permanentes sobre  la importancia  de los intereses marítimos de Chile, de nuestro mar territorial y mar presencial para el desarrollo económico y social del país.

La tarea que tenemos que abocarnos las autoridades de gobiernos y comunales en conjunto con la Armada  es fomentar la conciencia marítima en los jóvenes y vecinos a fin de promover una actitud que desarrolle la relación individual y colectiva con el mar, haciendo realidad el uso del Mar presencial  orientando la consolidación de Chile como un estado Marítimo.

No podemos darle la espalda a nuestro Mar, es nuestro desafío dar pasos concretos  en la dimensión tricontinental de Chile.